Prosigo con eso de la oscuridad; cuando es difícil hasta verse las manos, cuando la piel se recuerda de aquel pasado solo suyo en que había que tener cuidado con pisadas, miradas, alientos, fríos y toda clase de sucesos naturales. Cuando la intensidad de los ojos aumenta considerablemente en busca de un "algo", un "algo" que no siempre aparece, cuando los pelos de la piel advierten el peligro y se ponen alerta, cuando los pies; por cada pisada, son mas rigurosos y hasta creen tener manos y oídos, cuando cada sonido de la tierra entra por cada poro... Es cierto, la oscuridad me llama, me invita a ver cada reflejo, a notar cada presencia, cada mirada perdida, cada sentimiento entrelazado, cada estocada al alma, cada suspiro de felicidad y de dolor. Ahí está esperando que cierre mis ojos y cante, sueñe, viva, ame y sufra.
Lo cierto también, es que lo que me gusta, las combinaciones, el frío, el miedo, lo oscuro...creo que es la soledad la que me convida a susurrar, a susurrar cuando el sueño y el miedo se declaren juntos indolentes.
Entre miradas y frio.
Lo cierto también, es que lo que me gusta, las combinaciones, el frío, el miedo, lo oscuro...creo que es la soledad la que me convida a susurrar, a susurrar cuando el sueño y el miedo se declaren juntos indolentes.
Entre miradas y frio.